¿Qué
hago aquí? Esa pregunta me la he repetido toda la noche. Estoy atorándome con
esta corbata, esperando una cita a ciegas y, para colmo de males, el novio no
llega. Mi prima se casa. Lleva media hora sin salir del carro porque dice que
la novia no debe aparecer antes que su futuro esposo. Yo sigo preguntándome qué
hago aquí.
-¿No
ha llegado todavía?- me pregunta por teléfono. Le contesto que no y se pone
histérica. Dice que no lo va a llamar; que no va a ser la novia desesperada y yo
creo que ya es tarde para aparentar lo contrario. También me avisa que vaya
hasta donde ella está para conocer a Sara, la madrina. En realidad ya la
conozco, la niña gordita y llorona que le peleaba todas las muñecas a mi prima.
Mientras
camino voy pensando en que tal vez su intención sea metérmela por los ojos. No
sería la primera vez. Nadie en esta familia soporta verme con treinta años y
soltero. Pero aunque esto sea verdad, una bonita sorpresa me espera. Resulta
que Sarita ya no es gorda y es hasta guapa. -Gracias por estar aquí los dos- nos dice uniéndonos las manos como en las
películas, creo que un subtexto quiere decir algo como: “vayan pensando en un
plan B si ese desgraciado no llega”.
El
matrimonio debe ser un paso difícil y ese “desgraciado” tal vez no lo tiene
claro aún. No lo culpo, quiero mucho a mi prima, pero creo que todavía le falta
madurar en cuanto a cómo sostiene sus relaciones. Estoy seguro que todo lo de
la boda ha sido idea suya, incluso a los padrinos los escogió ella sola. ¿Y si
ahora el pobre se arrepintió y no está dispuesto a dejar su soltería? Creo que sería
prudente darle mi apoyo. A escondidas por supuesto.
Me
siento algo culpable. Probablemente no soy buen ejemplo para la raza masculina al permanecer soltero y promoviendo que otros así se mantengan. No es que odie
el compromiso, es que me siento feliz como estoy.
Mientras
esto no comienza aprovecho para saludar a mi familia, a la que poco veo. Mi
abuela, como en cada ocasión, me pregunta -¿y tú cuándo? Me voy a morir sin ver
a tus hijos, y eso sí me va a pesar-. Llevo escuchando eso desde que tengo
catorce. Ya ni siquiera tiene sentido, mi abuela es inmortal.
Noto
a mi tía algo nerviosa, a punto de llorar. Creo que esta boda también es por
insistencia suya. Sus cuatro hijas se han casado por la iglesia, como se debe,
y la menor no va a ser la excepción. Estoy seguro que una plantada en el altar podría
matarla de la tristeza.
Desde
aquí le puedo leer los labios a mi tío “a mí me parecía raro que ese muchacho
estuviera cinco años con la niña y nada de nada porque ella iba a llegar
virgen al matrimonio. Yo te lo dije…así era antes…yo te lo dije”.
Suena
mi teléfono. El novio. –No puedo ir a la iglesia, no encuentro los anillos, tu
prima me va a matar. Ya a mi mamá le dio una crisis, dice que eso es mal
augurio”. Estos son tal para cual. Le recuerdo que justo anoche, en la práctica, me entregó los
anillos porque soy el padrino y que era la tradición de la familia. “Miércoles,
verdad” y sale disparado.
Durante
la ceremonia, Sara me coquetea varias veces. El escote es como una excusa para
que vuelva a mirar y mirar y mirar. Recuerdo verla de niña, mocosa, siempre con
trenzas y faldones. De eso no queda nada. Comienza a gustarme. Estoy seguro que
esto es parte del plan.
-Prometo
serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad.
Amarte y respetarte todos los días de mi vida...-. Desde aquí puedo ver las
lágrimas de mi tía; y las de mis primas, las de mi madre, mis hermanas, mi abuela, y
sí, también las de mi tío. Es de familia.
La
recepción ha estado un poco aburrida. Parece ser que soy el único que no está
en pareja. Todos o están recién casados o tienen niños pequeños a los que
cuidar. Soy el bicho raro sin una novia que abrazar.
Llaman
al lanzamiento de la liga, soy el único con vello facial real. Rodeado de mis
sobrinos y otros primos, ninguno mayor de edad. Jorgito se hace con la liga. A
sus doce, eso debe ser un hito, y por
supuesto, Sarita se queda con el ramo. Aun así me llaman para la foto.
-Ay
pero ustedes ni han bailado, con lo mucho que te gusta el merengue a ti
primito-, nos dice la recién casada y quedo con las manos de Sarita en la
cintura. Comenzamos a bailar “Suavemente” y ella que empieza a hablar. Yo me
transporto a nuestra infancia. Su voz es la misma. Me parece verla sollozando
en la vereda con ganas de llevarse a su casa el nuevo juego de té de mi prima, con los mocos chorreándole hasta el piso.
Ella
sigue hablando. Es casi un monologo. Yo sólo contesto “si” o “ujum”. Ahora sale
a relucir un ex novio que era atleta o algo así. Como si yo tuviera la culpa,
me cuenta toda su historia. Sarita se tira un cuento largo que inevitablemente
me imagino como terminará. La niña llorona no ha podido salir de su cuerpo.
Sigo pensando es que es una estrategia para que la consuele.
Cada
vez el llanto se hace más pronunciado, hasta el punto en que no se contiene y
comienza literalmente a berrear. Es justo uno de esos momentos en que la música
se para y todo se detiene alrededor de uno. Solo que en este momento hay una
mujer llorando al frente mío y cerca de doscientas personas atentas.
Las
caras de terror empiezan a emerger, sobre todo las de las chicas jóvenes. Debo
parecer un ogro maltratándola. Yo trato de consolarla, pero el fuego se aviva
cada vez más. Así que me la llevo hasta la mesa a esperar que se calme.
¿Qué
hago aquí?, sigo preguntándome.

7 comentarios:
al man no le gusta ser centro de atención y la tipa lo expone vale cebo, y lo de la abuela higlander me parece estupendo!!!
#FACT: las abuelas son inmortales... :D
ya quiero leer la próxima regla!!!
AHÍ POR DIOS¡¡¡ jajaj
Q VIVAN LAS ABUELAS!!! JEJEJEJE mira, según yo, la chica lo q quiere es levantarse al chico y con el diske sufrimiento de su desamor y la lloradera quiere llamar la atención del encorbatado... Como siempre es bueno leer a Dioni y esta historia q d seguro y sin lugar a dudas, será tan exitosa como LA CEBOLLITA... Enhorabuena y porfas, no dilates con la siguiente parte q m kedé picada!!! tu publico lo aclama... salu2
Gracias por los comentarios, mañana sale la próxima regla
y q tal si le dice a la q era gordis q le haga el paro, es decir q le haga la segunda para q la abue se quede trankilita...ademas eso no sería mentir pues presiento q tarde o temprano ellos dos kedan... será??? jejeje... salu2
OMG.... yo la dejo en el medio de la pista.. "mili"
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