domingo, 13 de agosto de 2017

Ya me vi Atypical




Sábado por la noche. Acostado en el sofá, veo que Netflix me sugiere una de sus nuevas series: “Atypical”. La descripción: “un chico autista que intenta buscar novia”, me hace dudar. Muy pocas veces vemos retratado en la TV o en el cine este tema y ¿es un tema que a uno le interese ver?

Lo intentaré, me dije. Si no me gusta, elijo otra serie y ya. Pero no llegué a eso. La serié me atrapó y me atrapó bien. Acabo de terminar de ver los ocho capítulos de su primera temporada de seguido.

La serie cuenta episodios de la vida de Sam, un estudiante de secundaria con autismo, que a raíz de sus conversaciones con su terapeuta decide encontrar una novia.  

Sam es un chico bastante independiente. Después de la escuela trabaja en una tienda de electrónicos, hace listas de todo y tiene una hermosa obsesión con la Antártida, de la cual conoce cada detalle.

Tiene una familia bastante particular, pero cariñosa, como las nuestras. Una mamá sobreprotectora, un padre intermitente que le cuesta aceptar la condición de su hijo para el mundo y una hermana menor (para mí el mejor personaje de todos), que intenta ser el balance para todos ellos. Intervienen también varios personajes secundarios que es mejor descubrirlos y amarlos.

La serie es una comedia, pero trata el tema del autismo de forma realista y respetuosa, que me parece lo más relevante. Además, no se enfoca en ello como un problema, sino como algo con lo que se enfrentan en la misma forma en que se enfrentan a otras cosas de la vida.  

Para mí lo mejor de la serie es que cada personaje está construido de manera cuidadosa. Principalmente Sam, quien nos deja entrar a veces en su mundo y mirar con sus ojos, permitiéndonos acercarnos al autismo de otra manera.


La historia es hermosa, llena de matices y vale la pena la sentada.



domingo, 8 de enero de 2017

La luna está hermosa

¿Viste la luna?
Está hermosa.
Remoja sus cabellos en tus ojos, mientras tus labios le arrancan un pedazo.
¿viste la luna?
Se balancea.
Está caminando como un gato sobre mi techo y maulla tu nombre a carcajadas.
¿viste la luna?
te está mirando
Te está rascando los sueños y se pone las botas antes de despedirse.
¿viste la luna?
dice que no vuelve.
Se esconde tras mis penas y mis sueños y los suyos.
¿y si no vuelve?
La luna está hermosa

miércoles, 11 de mayo de 2016

Dionisio en Cuba | Semanas 13, 14, 15, 16, 17, 18 y 19 | Reescritura



Me desconecté. Bueno, no es cierto. He estado aquí, pero estuve en pausa de escritura porque estaba concentrado trabajando en el guion del cortometraje que vine a escribir a Cuba. Sí, esto último tampoco es cierto. Escribo siempre. Hasta dormido. En el escritorio, en la cama, en el baño, en el bus, en clases, en un cuaderno, en servilletas, en el celular. Es lo que hago y lo quiero hacer. Es la razón por la que estoy aquí. Pero ese no es el cuento.


Equipo para mi primer cortometraje.

Vine a Cuba a aprender de guion y escribir una historia de diez minutos para un ejercicio de la escuela. Ese tiempo llegó, el guion ya se escribió y en unas semanas se inicia la filmación. Así que dediqué la mayor parte de mi tiempo y casi todo mi esfuerzo a ese proceso. Fue un proceso duro, complicado e intenso. Muy intenso. Lo que aprendí de este proceso es que un guion se compre de uno por ciento de escritura y noventa y nueve por ciento de reescritura. Es un proceso largo, complicado y demandante. Pero ya acabó o casi…así que estoy de vuelta.



He seguido mis visitas por la Habana. Entre las más relevantes estuvo mi visita al Acuario, ubicado en Miramar, una de las áreas comerciales y hoteleras de la ciudad, lejos del centro, los edificios antiguos y casi que de los turistas, pero que ofrece una experiencia bonita por diez pesos de moneda nacional (diez CUC si eres extranjero).

En el parque hay algunas peceras para mirar, pero el atractivo real son los espectáculos de leones marinos y delfines. Yo disfruté mucho ambos espectáculos.


Vino Chanel a hacer un desfile a La Habana, pero al parecer era muy privado así que no me animé a ir. Lo único que visité fue una exposición de Karla Lagerfeld en la Habana Vieja.


Bueno, eso por ahora, procuraré no ausentarme demasiado.

lunes, 28 de marzo de 2016

Dionisio en Cuba | Semana 11 y 12 | Viernes Santo



Después de la tormenta llega la calma. Estos días han sido históricos y me alegra estarlos viviendo en el lugar donde había que estar.

Obama

La semana pasada vino Obama a Cuba. Como se imaginarán esto representó un suceso “grande” aquí y aunque a mí no me tocó directamente fue interesante la forma en que se desarrolló la visita. 

No tengo que dar detalles porque en los medios se ventiló hasta el “Paladar” (así le llaman a los restaurantes privados [no del Estado] en Cuba) donde comió Obama con su familia. Pero si me gustaría contar parte de mi experiencia como espectador del pueblo cubano en torno a esa visita.

Al contrario de lo que yo me imaginé, Obama fue recibido con mucha tranquilidad en Cuba. 

Demasiado tranquilo diría yo, si tenemos en cuenta que hace más de ochenta años un presidente de Estados Unidos no visitaba la isla.

Hubo cierre de calles en algunos puntos, aunque la mayoría de la gente pudo circular normal. Que no haya muchos carros en la Habana hizo más fácil controlar esto. Sin embargo, para mí fue muy curioso ver la ciudad desierta. Una de las cosas que caracteriza a la habana es la cantidad de personas en las calles. El día que llegó Obama se veían apenas a extranjeros caminando. Fue raro.

A pesar de eso, la visita de Obama resultó bastante bien para ambas partes ¿no?



Rolling Stones

Obama no es el único famoso que visitó la isla recientemente, el viernes asistí al concierto de The Rolling Stones en la Ciudad Deportiva de la Habana. Así que me permito hacerles una pequeña crónica de lo que fue para mí.

Desde que llegué a Cuba, en enero, escuché varias veces: “Los Rolling vienen en marzo”. Como en ese momento marzo era posibilidad lejana para mí dije, bueno, tal vez si sigo aquí voy a verlos. Y se llegó marzo.

Asistí al concierto de Major Lazer y me abrumé al ver tanta gente. Soy un poco miedoso de las multitudes, en realidad, más que miedo es la imposibilidad de controlarlas y como se dijo que cuatrocientas mil personas vieron a los creadores de “Lean On”, la canción más sonada del 2015, tocar, me convencí y desconvencí varias veces de que ir a ver a The Rolling Stones, que seguro tenían más fanáticos debía ser el triple de complicado.

En la escuela todo el mundo comentaba sobre el concierto. De hecho, un mes antes se proyectó uno de sus conciertos “Circus” y varios asistimos a verlo al aire libre muy a pesar del frio. Hubo hasta reunión con estudiantes de las distintas cátedras para conversar sobre el tema y se decidió: tres buses partirían de la escuela a las nueve de la mañana hacia la Ciudad deportiva y volverían ese mismo día una hora y media después del concierto.

Con esa propuesta ya no sólo estaba tentado, me convencí. Son los Rolling Stones, estoy en Cuba, el concierto es gratuito ¿Qué más necesitaba?

El viernes, viernes santo, a las nueve de la mañana estaba listo. Mi plan era ir al concierto y quedarme en la Habana, así que me llevé una mochila con ropa para el fin de semana, parecía buena idea en ese momento.

A las diez de la mañana llegamos a la Habana, nos quedamos cerca del zoológico de la 26 y caminamos a la ciudad deportiva con varias paradas para abastecernos de galletas y otros comestibles, ya que nos esperaba un largo día hasta las ocho y media de la noche que comenzaba el concierto.

Cerca de las once de la mañana llegamos a la ciudad deportivas. Había varias entradas, algunas con filas y otras con gente alrededor (al estilo cubano de ¿El último?). Un grupo de entre panameños y otras nacionalidades nos hicimos en una fila. Era una fila corta, para lo que me imaginé, de unas 400 personas.  



En las filas había pocos cubanos. Es más, en el camino un señor cubano nos paró y nos preguntó por qué íbamos a esa hora si el concierto comenzaba a las ocho y media. Escuché de gente que acampó allí, pero nunca las vi.

Sobrevivimos la fila a base de pop corn y mirando a muchos fanáticos excéntricos que comenzaban a llegar, hasta las dos de la tarde que abrieron las puertas. En ese momento los muchos pocos que estábamos, comenzamos a correr hasta la parte frente a la tarima, que por cierto era hermosa.

Quedamos a cuatrocientos metros de la tarima. Era una especie de “área VIP” que después cerraron y no dejaron a más nadie entrar. Ni salir.

Acomodamos las mochilas en el piso y nos tiramos allí. De vez en cuando comimos galletas, snacks y tomamos agua. Así hasta las ocho y treinta ocho cuando comenzó el concierto. Mick Jagger dio la bienvenida en español, hizo varios chistes en cubano y en un momento hasta dijo “Sé que años atrás era difícil nuestra música en Cuba, pero que estemos aquí es una señal de que tiempos están cambiando”. La ovación fue enorme.

Desde donde estaba no podía ver cuántas personas estabas detrás, pero se escuchaban miles.
El concierto fue tremendo. La gente amo a The Rolling Stones, y la banda se entregó a Cuba. Lo disfruté un montón, la vibra fue genial.

La salida fue más interesante aún. Miles y miles de personas caminando a la vez por las calles que rodean la Ciudad deportiva. Todos marchando juntos, hombro con hombro. Sentí miedo. No por la cantidad de personas, sino al pensar en cómo llegaría a la casa. Caminé unas cuadras y cuando llegué a una calle pregunté a una “maquina” (taxis con ruta) si pasaba por la Habana, me dijo sí, subí y quince minutos después estaba en casa tomando una ducha.

Está de más decir que sigo feliz.

Eso por esta semana.


Saludos



martes, 15 de marzo de 2016

Semana 9 y 10 | Dionisio en Cuba | Adaptación

Sigo en Cuba. Ya casi estoy a mitad de este camino, que está sucediendo muy agradable a pesar de todo.

Y decir a pesar de todo es más una cosa de la vida que de mi situación aquí. Ya conté, en mi último post lo que me pasó con la computadora (ya solucionado, por cierto). Así que la para rematar mi felicidad la semana pasada me atacó la sinusitis, que convive conmigo desde los ocho años.

Ya entró el calor en Cuba y el cambio de temperatura se fue directo a mi organismo, despertando los malestares de la sinusitis y acompañándome toda la semana. Tuve que doparme de pastillas el viernes y dormir casi todo el sábado para superarla, y aunque todavía no se ha ido totalmente de mi cuerpo ya estoy recuperado en un ochenta y cinco por ciento.

Eso, me impidió seguir con mi tradicional post semanal. Así que aquí estoy de vuelta poniéndome al día con ustedes y conmigo.

Así que retomo donde lo dejé.

En la víspera del aniversario del nacimiento de García Márquez, develaron en la escuela una placa en la residencia donde vivió varios años. Asistí, por supuesto, a un bonito e íntimo acto. Fue emocionante estar en el mismo lugar donde el caminaba, pensaba y escribía. Como saben, él fue uno de los fundadores de la escuela, así que hay mucho cariño y respeto por su memoria por acá.


El domingo seis de marzo asistí al concierto de Major Lazer en la Habana. Era un concierto abierto, gratuito y masivo. La cita era a las tres de la tarde, pero el concierto comenzó minutos después de la cinco y duró un poco más de hora y media. Estaba lleno, llenísimo. Escuché que algunos dijeron que hubo 200.000 personas, aunque otros aseguraron que eran 400.000. Me creo las dos cifras.



Al acabar el concierto el mar de personas era impresionante. Por suerte La Habana es una ciudad caminable.

Desde la semana pasada he estado en un taller de “Adaptación” de obras literarias al cine. Un taller para el que no venía preparado pero que me ha gustado mucho. Además adaptación es una palabra ideal para describir estas semanas. A veces una historia está escrita, pero resulta que al reescribirse termina siendo mejor que el texto que se inspiró. Tal vez en otro momento retome el tema, pero por ahora: “adaptación”.

También fui al Teatro. Asistí a la obra Decamerón, una adaptación bien cubana de los cuentos de Boccaccio, bastante bien montada y actuada, además de divertida. Todo por diez pesos cubanos, es decir 50 centavos nuestros.



Como dije antes, entró el calor, no sé si el verano, pero esto me tiene feliz. Otra cosa que entró fue el horario de verano, así que todo debe pasar una hora más temprano y no he podido acostumbrarme.


Eso por ahora, nos vemos la próxima semana.