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lunes, 8 de septiembre de 2008

1492/ Hijo de la gran Google

Aunque estuve a punto de ser adoptado por la Gran Madre Yahoo, tengo que aceptar que soy hijo de la generación Google. No puedo negarlo, me delata el Gmail, el Blogger, el iGoogle, Docs, GoogleCalendar, Earth, Youtube, GoogleNews y ahora Chrome. El gran nuevo nuevo imperio se ha construido en solo 10 años (que en este momento cumplen ¡Felicidades!). Son una empresa real (tal vez) sin comparación existente, basada en algo por lo que quince años atrás nadie hubiera dado un centavo, y que puso a temblar a grandes de la industria tecnológica (como Microsoft).
No pasa un día en que no deje de sorprenderme. Todavía muchas personas no se enteran de lo poderosa que es la empresa. Mi ejemplo más ilustrativo es el de aquellas personas que aun piensan que Internet es Google (por eso no me sorprende para nada que hayan sacado su propio navegador). La empresa es (o debo decir era, con todo lo que realmente ahora es) simplemente un buscador, de todo lo que hay en la web no la web en sí, pero viendo todo lo que hacen a veces da hasta temor. Realmente puede que no haya límites, lo último que leí es que la empresa lanzó su propio satélite al espacio.
¿Qué hace un buscador on line lanzando un satélite? Pues para responder esa pregunta habría que recitar diez años de logros, y logros, y logros (más millones, millones y millones {de dólares}).
No, a Google le tomó un par de días más que a Dios tener control del mundo, pero lo está logrando. ¿Qué será lo próximo?.



jueves, 4 de septiembre de 2008

1492/ Tengo razón en que no tengo razón

Tengo un nuevo trabajo y un dilema, que casi no lo es. En principio estoy feliz, y eso es lo que está pasando, pero por otro lado hay quien dice que me alejo del periodismo, mi razón de ser, aunque yo pienso que no, que sucede lo contrario.
Mis aspiraciones en el periodismo rápidamente superaron la oferta. Estoy viendo, tal vez, más lejos de lo que debería, una era antes, pero me encanta tomar ese riesgo. Soy parte de un proceso novedoso. Trabajaré en innovación y emprendimiento, dos temas que si bien no conozco a profundidad, hace mucho que tienen mi atención y mi respeto.
Me encanta tomar este reto, que al contrario de lo que se piense, en vez de alejarme del periodismo me prepara para enfrentar retos más profundos en ese sentido y me encanta que este sea el camino. El periodismo es un comportamiento no un medio, menos en este tiempo.
He tenido una semana intensa de capacitación y aunque la mayoría de los cosas ya las había descubierto por intuición, estoy aprendiendo a llevar eso en el foco correcto. Tengo cuestionamientos nuevos cada cinco segundos y creo que ese ha sido el mayor aprendizaje.
Bajo la cabeza, y humildemente me digo: no tengo razón en todo. En parte creo que ese fue mi mayor obstáculo, pero me encanta estar aprendiendo a afrontarlo. “No sé nada”, esa será mi nueva premisa. Estoy dispuesto a aprender.
Lo que estoy aprendiendo no sólo cambiará mi blog y mi trabajo, también me hace comenzar un nuevo objetivo de vida. ¿No es aprender la razón de la vida?

martes, 15 de julio de 2008

1492/Etiquétame

Tengo la habilidad de reconocer la historia de la gente con solo mirarlos. Más que todo la uso para saber cuan inteligentes son las personas, porque detesto la gente descerebrada. No me llevo chascos, lo que veo es lo que es. Mentiroso, cochino, vulgar, infiel, bruta, pervertido, enferma, incapaz, lento, idiota, mormón.
Eso me sirve para hacer la selección que según la vida debería hacer la naturaleza. Puedo ver las más profundas perversiones de la gente en sus ojos, saber su historial sexual por el número de parpadeos por minuto, su educación por la forma en que mueven los labios y cuánto se asea por la separación que hay entre sus cejas.
No conozco a nadie que me haya dado una primera impresión mala y que después la haya cambiado. Soy de los que dicen sí a las primeras impresiones, porque así me ha funcionado. Ando haciendo “tags” por la vida sin que nadie me controle y me gusta. ¿Quién me puede decir que está mal etiquetar a un político como “anormal”, cuando es lo mejor que se le puede decir, o llamar a un compañero lujurioso “enfermo”, cuando no encuentras una palabra más acorde para su comportamiento?
Tengo que decirlo antes de terminar, no me gusta que me etiqueten. Por la sencilla razón de que todo el mundo cree hacerlo de la forma correcta, pero no tienen la menor idea de lo que hacen. No soy un sujeto etiquetable, pero si por algún razón yo me topara un día a mi mismo por la calle, al pasar a mi lado, me miraría de reojo y murmuraría para mi “perfecto”.



miércoles, 2 de julio de 2008

1492/ Cine y necia

Tengo un aprecio especial por el cine. Por el buen cine, por el cine malo, por las películas en general. Siempre he dicho que asistir a ver una película no es una actividad social ni mucho menos romántica, pero hay personas, creo que sobre todo en esta ciudad, que se empeñan en querer transformar mi afirmación. Claro que sin éxito.
El fin de semana fui con mis amigos a ver la película del simpático Wall-E, pero que no pude disfrutar por la exhaustiva participación de una narradora situada justo a mis espaldas, que hoy, varios días después sigo pensando que carecía de inteligencia alguna.
La historia del robotcito entró buena por mis ojos, pero se iba destruyendo a través de mis oídos. La chica con deficiencias intelectuales vociferaba para toda la sala lo que iba sucediendo y eso de pronto me hacia odiar cada cosas que aparecía en la pantalla. De vez en cuando deseaba que la pantalla se quedara en blanco, solo para que ella dejara de hacer sus tontos comentarios.
Cuando estábamos a punto de suicidarnos, se me ocurrió devolverle el favor y con ayuda de mi amiga, comenzamos a describir cada cosa que sucedió. Creo que entendió, porque bajó la guardia, lastimosamente solo por diez minutos.
Por fortuna, la película era corta, como el cerebro de la chica, pero la rabia nos ha durado hasta ahora. Repito, el cine no es social, espero que aquella mujer pueda entenderlo alguna vez. Por mi parte prometo que la próxima vez que me encuentre en una situación similar no seré cortés.



martes, 10 de junio de 2008

1492/ De pie

Aquí me agarra la semana: enfermo. La verdad no ha sido la mejor semana de mi vida pero sigo de pie, y muy a pesar de la enfermedad y del resto, me siento bien. Todo el mundo me ha dicho que vendrán cosas mejores, y yo con todo lo incrédulo que soy, lo creo.
La vida, al margen de lo que yo haya dicho, es un proceso de ensayo y error. Nadie sabe qué nos tiene el destino preparado, por eso siempre logra sorprendernos. Ahora el momento de flaqueza se presenta como una oportunidad, que puede hacerme acelerar mis planes y que al mismo tiempo puede hacerme mucho más feliz de lo que fui. Simplemente ahora quiero ver todo como una pequeña piedra en el camino, que me ayudará a entender el porqué tomé ese camino, si frente a todo pronóstico no era el que más me favorecía.
Aquí estoy, completo y feliz. Aquí estoy. A mí alrededor todo sigue sucediendo igual y mi corazón comienza a asimilarlo. Los tropiezos nunca han sido un obstáculo para mí, y cómo antes lo dije, siempre se han convertido en oportunidades. Tengo fe (y a veces me digo ateo) de que así sucederá.
Mi garganta arde en fiebre, pero mi pensamiento se regocija con las nuevas ideas. Mi nariz congestionada apenas y me permite respirar, pero mi mente ya está maquinando nuevos planes para hacerme feliz. Mientras mi cuerpo se recupera de la gripe, mi alma cura las heridas que me dejó la tristeza hace unos días.Tengo una nueva oportunidad de comenzar, de hacer las cosas bien, aprovecharlas, y no me detendré hasta que lo logre.

martes, 22 de abril de 2008

1492/Hace calor...

La tierra está de celebración. Muchos han aprovechado el día para hacerse eco de la crisis global que estamos atravesando y vociferar en alto que el planeta la está pasando mal. Yo, realmente, he sido un poco escéptico sobre el tema. La verdad a veces he pensado, como ya he oído hablar a muchos, que lo del cambio climático es un embuste (Sí, por más que lo diga Leonardo Di Caprio me cuesta creerlo). Otras veces también se me ocurre pensar que es un proceso “natural” del planeta y en ese caso, no hay mucho que podamos/pueda hacer.
El asunto ha comenzado por otras cosas: las estaciones desaparecen y aparecen cuando les da la gana, las especies se esfuman a raíz de extrañas enfermedades y los casquetes polares se deshielan. Hay un miedo progresivo y eso, provocado o no, es de preocuparse. Si la naturaleza es una madre y está teniendo algún tipo de venganza con nosotros (…ta madre), pues tal vez lo que quiera es que hagamos las paces con ella. El asunto está en saber ahora qué tipo de reconciliación quiere ella.
En Panamá mientras hace un calor infernal, literalmente. (Aunque no sé si deba decir eso después que el Vaticano dijese, que en el infierno no hay fuego. Ellos saben de primera mano). Ahora resulta que es nuestra culpa. Lo peor es que fue un proceso sin reversión. Lo hecho, hecho está. Lo único trágico es que si los “expertos” tienen razón pronto acabaremos hambrientos, sedientos y con el agua hasta el cuello. Por si las moscas, cuida tu espalda y cuida a la tierra.

martes, 1 de abril de 2008

1492/ Me tocaron el duro

Panamá está más caliente que nunca. El sol que soportamos hoy, no es el mismo de hace unos días y pues, a veces por más que estemos desnudos, no hay formas de pelear con el calor. Yo había encontrado una forma económica, práctica y sencilla de pelear contra eso, sin embargo el fin de semana, me di cuenta cómo cada vez más la inflación me está alejando de las cosas que disfruto.
Sucede que cada vez que un domingo me atacaba el calor, mandaba a comprar duros (si, esa magnifica invención, no sé si panameña, que consistente en jugo congelado), que se vendía en bolsitas plásticas por la módica suma de diez centavos y me refrescaba hasta el alma. Con un dólar yo podía comprar diez duros, pero ahora resulta que hasta los duros aumentaron de precio y ya no cuestan diez, si no quince centavos. Para comprar diez duros necesito cincuenta centavos más.
Hace días vengo notando que las cosas están cambiando en Panamá. He visto cómo sólo en el último año los precios de todo, alimentos principalmente, han ido cambiando. Pero tal vez no me había percatado tanto de cómo han cambiado las cosas hasta este domingo. Con eso de los duros, tocamos fondo.
La leche aumentó veinticinco centavos, la soda quince, la galleta cinco, el batido en el parque veinticinco centavos también y ni hablar de la gasolina.¿A dónde vamos a llegar? Amaba los días cuando era niño y que con veinticinco centavos hacíamos una fiesta con dulce, boquitas y piñata, para siete personas. Esos días parece que ya no volverán.




miércoles, 26 de marzo de 2008

1492/Mi diablo rojo (No es otro post religioso)

No tengo ningún mal rato en mente de la época en que viajaba en bus, más allá de ir guindado en la puerta, que se me haya roto el pantalón con un alambre salido de uno de los asientos (justo antes de una entrevista) o del día que me subí como a las doce y media de la noche en uno donde el conductor parecía tener cinco años menos que yo (que tendría 20) y llevaba como siete pavos que fumaban sustancias extrañas en la parte de atrás mientras alentaban al chofer a aumentar la velocidad (eso sí, hicimos el recorrido en un tercio del tiempo). Pero esos eran tiempos en que hacerlo costaba solo quince centavos, y las trivialidades por ese precio parecían un premio. Sin embargo, cuando se subió el precio a veinticinco centavos (4 dólares adicionales al mes para una persona que solo lo usa de ida y vuelta, y que es más del uno por ciento del salario mínimo), se hizo con el compromiso de que mejorarían, cosa que no se ha cumplido ni en los sueños de los dirigentes del transporte, pero que está costando lagrimas que ahora viven regadas en el asfalto.
El transporte público no es un negocio. Si no les resulta rentable, vendan sus cupos, vendan sus buses, dedíquense a vender gasolina (que ahora es más costosa que el oro) y dejen que alguien, que en verdad quiera, tomar las riendas de esto. Mis buenos modales me impiden decir lo que deseo para los transportistas, pero la intención es lo que cuenta. Sé que todos añoramos el día en que nos llegue un sistema digno de transporte público.


martes, 11 de marzo de 2008

1492/ Me voy a quemar en el infierno (por este post)

El vaticano acaba de condenarme al infierno. Yo que creía que por no matar al tipo que se robó al amor de mi vida y dejar propina a los meseros groseros estaba en cielo, casi me voy de bruces con la sorpresa. A Benedicto 16 se le ocurrió la brillante idea de reorganizar la lista de pecados. Según esta reedición de “Los Mandamientos” transcritos por Moisés, en el año de 1260 a.c., la contaminación ambiental, las drogas, la manipulación genética, experimentos en las personas, amasar fortuna y las desigualdades sociales, que antes eran simples excusas o modas, pasaron a formar parte de los nuevos pecados condenados por la Iglesia Católica. Pobre Bill Gates. Pobre Dolly. Pobre Amy Winehouse. (Aunque creo que ellos no son católicos).Hace rato que vengo pensando en lo “mucho” que trabaja la iglesia. El año pasado me sorprendió (léase con ironía) cuando salió a vociferar que el limbo no existe (gran avance para la humanidad). Luego salieron a condenar como faltas graves a las leyes de tránsito y para rematar, terminando el año, volvieron a permitir las misas en Latín en todo el mundo (aquí caen los globos y las serpentinas).Yo no sé si en realidad ese es el trabajo de la iglesia, pero yo apostaría más alto y dejaría de estar perdiendo el tiempo en trivialidades. No veo que hacen nada por acabar con las guerras, tratar de unir las religiones o exigir los derechos de los menos favorecidos, y principalmente, por “limpiar la casa”, que no está tan bendita como nos hacen creer.


martes, 4 de marzo de 2008

1492/ En el dos mil

A finales de los ochenta, cuando ya comenzaba a tomar conciencia de la vida, la gente hablaba mucho del dos mil, el año en que supuestamente todo seria revelado. Recuerdo, ahora con ternura, cómo en ese entonces yo creía que en ese año, por fin se revelerían los extraterrestres: llegarían con sus enormes naves, bajarían por sus interminables escaleras y nos hablarían con nosotros. En ese momento yo creía que en el dos mil los autos volarían, las calles rodarían como las escaleras eléctricas y nos teletransportaríamos. En ese momento todo iba a ser diferente.
A veces, también tenía miedo de que en el dos mil se acabara el mundo. ¡En el dos mil va a pasar! Realmente, en los noventa hubo muchas veces en que pensamos que sucedería, sobretodo con los dos eclipses de sol que ocurrieron en esa década. Aun está fresco en mi mente los reportajes con el fondo de “carmina burana” donde anunciaban que el eclipse traería el fin. Eso según Nostradamus.
Curiosamente, cuando estábamos por entrar al dos mil, ya todas esas ideas habían desaparecido de mi mente, estaba por cumplir diecisiete años, y había asumido una postura más realista de las cosas. Recuerdo como en nuestro brindis de año nuevo yo bromeaba burlándome de mis vecinos, que por el miedo del Y2K, tenían la casa abarrotada en cajas con botellas de agua y provisiones. (…)
Estas cosas vinieron a mi mente ayer mientras corría. A veces creemos que el mundo se nos acaba pronto, pero para mi el mundo dejó de acabarse en el dos mil.

martes, 26 de febrero de 2008

1492/La muerte del reggae


Eran las 11:42 p.m., cuando recibí un mensaje de Denise (mi mejor amiga).“Dice ke mataron a danger”. Ya todos deben saber la historia. Para Denise, Danger Man era un ídolo, algo que mucha gente tal vez no entendía. Yo, aunque lo había escuchado, fue a través de ella que tuve el descubrimiento. Recuerdo un día que nos fuimos a la playa, con un CD promocional de él, que solo tenía seis canciones. Masacre. Al final del día ya me sabía todas las canciones, además de haber sumado una gran enseñanza (“A tu chica no le estés comprando celular, porque tu no sabes a quién ella está llamando”).
El día que lo mataron Denise estaba tan en shock que necesitaba ver con sus propios ojos que estaba muerto. Dos palabras suyas, con su vocecita quebrada, bastaron para convencerme y casi media hora después estamos allí, como con otras 400 personas más. Habían matado al “man del ghetto” y eso había que verlo.
Mientras toda clase de olores revoloteaban a nuestro alrededor, caí en cuenta. Realmente había muerto. En mi mente pensaba que con el también había muerto el reggae en español. Danger era tal vez el único artista que no se dejó seducir por el reggaetón, el era más amante de las raíces jamaiquinas y defendía el “dancehall”. Prefirió quedarse con el ritmo de los barrios. Quisiera equivocarme, pero realmente no queda ningún exponente digno. Me quedo con algo que vi en un programa anoche: “los que querían matar a Danger Man lograron lo contrario, porque ahora es inmortal”.Respects, Danger.

jueves, 21 de febrero de 2008

1492/El mejor de los humildes

Tres pasos adelante, uno atrás. Ando en una procesión continua. Tal vez no he sido el tipo que mejor le cae a la gente. Soy engreído. Eso me dicen. Eso digo. Eso me han hecho creer. Al final, todo se conjuga en que soy un tipo al que le ha ido bastante bien. No me puedo quejar, he tenido mucha suerte en la vida. Okay. Tampoco tanta suerte. En el amor soy un revoltorio. Una cosa que ni yo mismo sé explicar pero que no funciona bien. Al menos no me quejo de ello. (O ya lo hice)
A veces nos convertimos en victimas de nuestra propia fortuna. Somos condenados por nuestra suerte, por nuestra mala suerte…al final ¿Qué queda de nosotros? Y viene la pregunta… ¿qué hace uno con suerte en el mundo? O sencillamente ¿A qué llamo tener suerte? En parte a esto. A poder hacer lo que quiero, sin medida. Decir lo que pienso, también ayuda. El resto ha llegado. De alguna extraña manera toda mi suerte ha llegado. Me siento orgulloso de ello. La suerte me llega por ser yo. (Afortunadamente no soy alguien más) Entonces me dicen que soy un vanidoso. Sé que soy más de lo que puedo desear. No soy vanidoso. No puedo serlo, soy el mejor de los humildes. Todos los mañanas, cuando me levanto y me veo al espejo doy gracias a la creación por mi perfección. Eso significa que soy humilde al aceptarlo. La culpa es de la creación, no mía, hay cosas a las que no podemos quitarle mérito.
Ya vi el punto. Me acabo de dar cuenta que siempre termino creyendo que es cierto lo que la gente dice que soy. ¿Lo soy?


martes, 12 de febrero de 2008

1492/Cupido...¿debe morir?

Hace más de tres años que el día de San Valentín no ha tenido sentido para mi. Veo vitrinas llenas de corazones, peluches, flores… ¿debe mi corazoncito sentirse mal por no tener con quien celebrar el San Valentín? ¿Desde cuándo ser soltero y feliz se convirtió en un delito?
¿Quiero un abrazo? Lo tengo ¿Quiero un beso? Por miles ¿Quiero sexo? Pues, solo levanto el teléfono. ¿Qué hay de malo en querer estar solo un rato y no preocuparte porque todo el mundo te mire raro cuando vas al cine solo? (Lo disfruto). Sin embargo, soy uno contra el mundo. Las mayoría de los solteros y en especial las solteras, pasan su vida buscando el “match” de sus vidas, en la mayoría de los casos infructuosamente y mi pregunta es ¿Debemos hacerlo? ¿Debemos pasando la vida tratando de ver prospectos?
Mucha gente dice que si me quedo esperando, puede que al final me quede solo en la vida ¿y que con eso? Sí, es muy triste que los días se le acaben a uno en la soledad, pero ¿es mejor pasarlo con alguien que no termina de convencernos?
Si de verdad existe el amor, quiero enamorarme, pero de alguien que me haga sentir satisfecho de entregar mi amor. ¿Qué importa si ni siquiera nos hacen caso en nuestro perfil en citas.com? (¿o no Vero?) ¿Qué importa si lo más cerca que puedo estar de la chica de mis sueños es por una revista o una pantalla plasma?
No es que me esté convirtiendo en un “grinch” del amor, simplemente quiero disfrutar de estar soltero y estar feliz, así que por ahora “cupido debe morir”.




miércoles, 6 de febrero de 2008

1492/ Toc, toc...alguien allá arriba???

Cierro los ojos un momento intentando no pensar en nada, pero se me viene a la mente la inmensidad del universo. ¿Qué hago yo un minúsculo, y hermoso, átomo habitando y exigiendo protagonismo en un universo donde la tierra tiene el tamaño de un mínimo grano de arena?
Quiero cerrar los ojos para sentir la inmensidad y sentir a Dios...¿Dónde estás? Dime algo para saber que estas ahí. Silencio. Silencio total. Haré la prueba con el monstruo espagueti volador. Más silencio aun. Estoy solo pidiendo respuestas a mis propios pensamientos oscuros y esperar una ya, tal vez no sea la mejor actitud. Hay algo, sin embargo, que me dice que en ese silencio hay una respuesta. Pero es una respuesta tan callada que no la escucho.
¿Porque a Dios se le ocurre hablarnos con silencio? ¿Necesito ser Noé, Moisés o Jesús para que me escuches? Ya probé con iGod, pero solo habla inglés. Necesito un dios que me hable español.
Hagamos otro intento. Nada. Cambiando de entidad. Nada. ¿Será que ya fui abandonado por las religiones? Pues ellos tienen la culpa. Se les ocurrió decirme en las catequesis de confirmación que Dios nos había creado con la única intención de que lo adoráramos ¿Qué dios es ese? Pues fuera el que fuera no era el que yo tenía en mente, algo más misericordioso y menos egocéntrico.Ahora me pregunto si ese abandono me saldrá caro...¿Puede uno vivir sin la religión? Un momento, hay un email celestial que acaba de llegar a mi mente. Me pregunto de cuál de todos los que invoqué vendrá.

martes, 29 de enero de 2008

Aquí estoy

Ha pasado casi más de un mes desde mi última entrada, pero aquí estoy y vengo con novedades.
En mi antiguo trabajo era padre de una columna de opinión llamada blogueando, de la cual nació el nombre este blog. Fue una columna que amé, y que veía la luz cada ocho semanas aproximadamente. Cuando salí de ese trabajo, para irme a trabajar en la revista de mis sueños, desafortunadamente abandoné esa columna. Siempre estuve tentado a retomarla. Lo pospuse una y otra vez, y hoy llegó el día en que blogueando ve nuevamente la luz. La idea es retomar el reto inicial, poder hacer llegar un mensaje en 1.492 caracteres. A veces era difícil y complicado, porque había que resumir el mensaje en esas pocas palabras, otras veces nos veíamos como llenarla, porque se volvía inmensa.
Ahora que pasé blogueando a la web, voy a seguir esa misma pauta. Voy a tener el mismo reto de escribir. Esta vez semanal. Como el blog se llama “blogueando”, no tiene caso que la columna se llame así, por lo que desde ahora queda bautizada como “1492”.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Blogueando: Una columnita vieja

Esta es otra de mis columnas en Capital Financiero, en la edicion del 9 al 15 de octubre de 2006.
Fue en tiempos del referendum y muchos la asociaron con ello, pero no...yo hablé en general.

Blogueando

La sílaba del pasado

Dionisio Guerra N.
Capital Financiero
No me siento apenado de no sentir el nacionalismo, o mejor dicho el odio hacia todo lo que en algún momento atentó contra Panamá (como fue el caso de Colombia y Estados Unidos) y tampoco creo que esté obligado a retomarlo. No conozco otro Panamá, que la Panamá libre en la que vivo hoy y de la que me siento tan orgulloso.
Pero sucede que, por haber nacido dos, y hasta tres, generaciones después que algunos colegas y amigos, muchas veces se me recrimina en algunos temas solo “porque ellos si vivieron eso”.
No tengo la culpa,-les digo- de no haber visto a los mártires pelear, de no haber sufrido el yugo de la dictadura, o de no haberme bañado en la bahía. Nací en una época en la que ya las distancias no existen, en la que el celular no es un artículo de lujo y en la que cualquier consulta puede ser resuelta por mi “amigo personal” Google.
Nací y ya la globalización había avanzado, ya Bush gobernaba Estados Unidos y ya existía la guerra en el Medio Oriente. Entonces me pregunto yo, qué tan importante hubiese sido para mí vivir en ese pasado que nunca ha acabado para muchos de los que conozco. ¿Qué sería de mi hoy con eso?
Lo cierto es que me alegro tanto de ser hijo de las últimas dos décadas, donde he aprendido a vivir libre, claro que con otros problemas, pero libre al fin, y ser parte de una generación que no vive del pasado y que ve al futuro como único fin.
No quiero tener una vida en la que tenga que adivinarme el futuro, sino construirlo con mis propias manos. Quiero hacerme mis propias posibilidades y darle una oportunidad al país de que las cosas se hagan mejor.
Claro, nada de esto se logra con negativismo ni poniendo barreras. Nada de esto se logra mirando al pasado. La única forma de armar algo verdaderamente bueno para Panamá es apostando a nuevo nacionalismo, que ya no será de mártires y de toletazos, si no de oportunidades y desarrollo y es imposible llegar al él si le seguimos diciendo no al futuro.

martes, 10 de abril de 2007

El diablo andaba suelto

Blogueando
El diablo andaba suelto



Dionisio Guerra Núñez

Capital Financiero


Me dijeron que el viernes andaba suelto. Se me ocurrió buscarle y preguntarle por su vida. Él, vestido muy elegante y pulcramente, esperaba sentado fuera de un bar, con los cachos y las pezuñas relucientes, un poco molesto por la prohibición de no vender licor en ese día.
Accedió hablar conmigo si le conseguía algo de licor, así que por un par de dólares por debajo de la mesa, nos dejaron entrar al bar, con la condición de ser muy discretos.
Se sentó, me miró a los ojos y se sorprendió de que un alma como la mía hubiese estado interesada en él. Tres rondas de Ron lo pusieron converson, y se desbocó contándome la historia del mundo. Nada nuevo, pero por cortesía no quise interrumpirlo.
No me dejaba hablar. Cada vez que yo intentaba persuadirlo para dispararle una de mis preguntas, se alteraba, le salía fuego por la boca y sudaba azufre. Me reclamaba que nosotros le achacábamos la culpa que todas las cosas y que él es solo una víctima inocente de las malas acciones de los habitantes de la tierra.
-Yo tenía entendido que era así, que usted estaba detrás de todo - fue lo único que pude decirle.
-¿Cómo crees tú que se puede mantener ardiendo todo un mundo con fuego? ¿Sabes cuanto cuestan las torturas? ¿Tienes idea de la sobrepoblación que tenemos allá abajo?-me respondió mientras el trago que tenía en la mano comenzaba a hervir.
No se me ocurrió más nada que negar con la cabeza.
-Pues entérate, chiquillo, que es mucho. La gente dice que me la paso maquinando para que ellos hagan cosas malas, que roben, que maten, que violen. Antes, cuando no había mucha gente, yo podía salirme y andar corrompiendo gente, dándole la manzana a Eva, poniéndole pruebas a Jesús, pero ahora que va.
Cuando terminó esa frase, el reloj de el bar dio las doce de la noche y la gente comenzó a entrar por borbotones. El diablo se me perdió entre la marejada de gente. Será para la próxima, si es que el estrés con que anda lo deja sobrevivir.
Ya dicen que más sabe el diablo por viejo. Después de esto me quedé reflexionando en toda la gente que se escuda en el pobre diablo como excusa para las cosas malas que hacen, sin suficiente responsabilidad para aceptar que son dueños de sus actos.
Espero que después de esta Semana Santa queden menos de esos.




Esta columna aparece publicada en la edición impresa de Capital Financiero
de esta semana.