Mostrando entradas con la etiqueta 1492. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1492. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de enero de 2009

1492/ El nuevo Big Boss soy yo

Soy un reggaetonero frustrado. Mejor dicho, un escritor de canciones de reggaetón frustrado. Tal vez debería sentirme orgulloso de esto, pero la verdad está teniendo un efecto extraño en mí.
Lo descubrí esta mañana mientras venía a casa, aunque lo hice mucho tiempo sin darme cuenta. Una mañana bonita; yo venía escuchando una emisora pop cuando de repente, aparece un reggaetón, algo de Makano para ser exacto, que extrañamente ahora en este escritorio y sin la música, no recuerdo. Y sucedió a partir del segundo estribillo fluyó de mi una letra propia, alternativa y bastante pegajosa (con flow). Como una situación ensayada, automáticamente bajé el volumen del radio y empecé a divulgar mi composición.
Pude pasar cinco kilómetros cantando esa obra maestra, hasta que el salto en un policía muerto sacudió mi “sentido del ridículo” (eso que en teatro nos enseñaban a despojarnos). Caí en cuenta. Vengo produciendo, por llamarle de alguna forma, canciones reggaetoneras por algo más de un año, y no entiendo porque esa actividad se registraba secretamente para mi consiente.
Entonces me apené. Aunque por otro lado algo me decía que debía hacerle llegar esa canción por lo menos a Eddy Lover. Así que saqué mi celular, lo puse en modo de grabación y canté las dos estrofas y el coro, que había creado mientras manejaba. De repente se fue mi mente y me imaginé recibiendo regalías por mi éxito y sobre todo, lo más importante, siendo invitado a salir en el video rodeado de chicas en bikini.


jueves, 4 de septiembre de 2008

1492/ Tengo razón en que no tengo razón

Tengo un nuevo trabajo y un dilema, que casi no lo es. En principio estoy feliz, y eso es lo que está pasando, pero por otro lado hay quien dice que me alejo del periodismo, mi razón de ser, aunque yo pienso que no, que sucede lo contrario.
Mis aspiraciones en el periodismo rápidamente superaron la oferta. Estoy viendo, tal vez, más lejos de lo que debería, una era antes, pero me encanta tomar ese riesgo. Soy parte de un proceso novedoso. Trabajaré en innovación y emprendimiento, dos temas que si bien no conozco a profundidad, hace mucho que tienen mi atención y mi respeto.
Me encanta tomar este reto, que al contrario de lo que se piense, en vez de alejarme del periodismo me prepara para enfrentar retos más profundos en ese sentido y me encanta que este sea el camino. El periodismo es un comportamiento no un medio, menos en este tiempo.
He tenido una semana intensa de capacitación y aunque la mayoría de los cosas ya las había descubierto por intuición, estoy aprendiendo a llevar eso en el foco correcto. Tengo cuestionamientos nuevos cada cinco segundos y creo que ese ha sido el mayor aprendizaje.
Bajo la cabeza, y humildemente me digo: no tengo razón en todo. En parte creo que ese fue mi mayor obstáculo, pero me encanta estar aprendiendo a afrontarlo. “No sé nada”, esa será mi nueva premisa. Estoy dispuesto a aprender.
Lo que estoy aprendiendo no sólo cambiará mi blog y mi trabajo, también me hace comenzar un nuevo objetivo de vida. ¿No es aprender la razón de la vida?

martes, 5 de agosto de 2008

1492/ Las cosas que nunca dije

Me he caracterizado por ser sincero. Mucho, de sobra, en demasía, de más. Eso no siempre es bueno, no para mí, claro, para mí siempre está bien, porque aunque mucha gente dice que lo agradece, me consta que no es cierto. Nadie quiere que le sean sincero cuando vas a criticarle o estar en contra.
He sido sincero por ejemplo en la Universidad y me gané el odio de mucha gente. En mi casa lo he sido otras tantas veces y aunque no lo soporten, no pueden escoger largarme de su vida. Con mis amigos, lo soy un poco más. Con unos en mayor grado que otros.
Pero resulta que haciendo el recuento me doy cuenta que no he sido tan sincero como hubiera querido, sino que he sido sincero en ocasiones donde no me importa herir susceptibilidades. Me quedo pensando que hay cosas muy fáciles de decir: "no me gustas", "así no va a funcionar", "no te soporto", "Eres mucho para él", "hoy no”, “te detesto (sí, a ti te detesto)", "bruta", “me siento solo”, "me avergüenzas", "en serio, me gustas mucho y quisiera que esto fuera más formal" o "me alegro de tu elección", “necesito ayuda”, “no”, “escúchame”.
Las cosas que no llego a decir a veces me pesan, porque están allí siempre queriendo salir a flote. En cada oportunidad un nuevo intento, y aunque lo más probable es que en algún momento lleguen a salir, muchas permanecen años revoloteando en mi lengua esperando que yo las libere. No me cuesta que salgan porque como dije muchas de esas frases son una carga, solo que toman tiempo en madurar y salir.




martes, 15 de julio de 2008

1492/Etiquétame

Tengo la habilidad de reconocer la historia de la gente con solo mirarlos. Más que todo la uso para saber cuan inteligentes son las personas, porque detesto la gente descerebrada. No me llevo chascos, lo que veo es lo que es. Mentiroso, cochino, vulgar, infiel, bruta, pervertido, enferma, incapaz, lento, idiota, mormón.
Eso me sirve para hacer la selección que según la vida debería hacer la naturaleza. Puedo ver las más profundas perversiones de la gente en sus ojos, saber su historial sexual por el número de parpadeos por minuto, su educación por la forma en que mueven los labios y cuánto se asea por la separación que hay entre sus cejas.
No conozco a nadie que me haya dado una primera impresión mala y que después la haya cambiado. Soy de los que dicen sí a las primeras impresiones, porque así me ha funcionado. Ando haciendo “tags” por la vida sin que nadie me controle y me gusta. ¿Quién me puede decir que está mal etiquetar a un político como “anormal”, cuando es lo mejor que se le puede decir, o llamar a un compañero lujurioso “enfermo”, cuando no encuentras una palabra más acorde para su comportamiento?
Tengo que decirlo antes de terminar, no me gusta que me etiqueten. Por la sencilla razón de que todo el mundo cree hacerlo de la forma correcta, pero no tienen la menor idea de lo que hacen. No soy un sujeto etiquetable, pero si por algún razón yo me topara un día a mi mismo por la calle, al pasar a mi lado, me miraría de reojo y murmuraría para mi “perfecto”.



jueves, 10 de julio de 2008

1492/ Esas malditas diez

Es oficial, tengo diez libras de más. Yo, el tipo con el metabolismo más fenomenal del planeta, me declaro con problemas de peso. No sé cuando sucedió ni cómo. Mentira. Si sé cuando sucedió y cómo. Y como y como y como, y por eso aumenté.
Siempre he sido flaco. Muy flaco para algunos gustos, y siempre me recomendaban que aumentara un par de libras, y yo pensaba que sí, que unas libritas no son nada, pero ahora que está sucediendo de verdad, me doy cuenta que no, que sencillamente no me interesa. Dejé de hacer ejercicios por unas semanas, y prácticamente me he convertido en un gigantesco menjunje de libras.
El asunto es grave. No se trata de un par de libras que pueden disimularse fácilmente, se trata de que mi cuerpo está experimentando toda una metamorfosis. Me cuesta hacer movimientos rápidos de cintura, no quepo por los lugares adecuados y, lo peor, el 80% de mis pantalones, ya casi no me quedan.
Soy talla 30 desde hace cinco años y no pienso aumentar una talla más, en realidad me rehúso. Subir de medida, sería darle la batalla a la obesidad. Primero sería el 32, luego 36, al final tendría que mandar a hacer mis pantalones con un sastre, porque no habría talla que atajara mi gordura.
Así que “diez libras” les declaro la guerra. Prometo ponerme al día en mis ejercicios y cerrar la boca, porque ese es mi gran pecado, amo la comida por sobre todas las cosas. Ahora, sobre mi guerra, solo necesito un mes. Denme un mes, de puro sudor, y esas diez toneladas serán historia.



miércoles, 2 de julio de 2008

1492/ Cine y necia

Tengo un aprecio especial por el cine. Por el buen cine, por el cine malo, por las películas en general. Siempre he dicho que asistir a ver una película no es una actividad social ni mucho menos romántica, pero hay personas, creo que sobre todo en esta ciudad, que se empeñan en querer transformar mi afirmación. Claro que sin éxito.
El fin de semana fui con mis amigos a ver la película del simpático Wall-E, pero que no pude disfrutar por la exhaustiva participación de una narradora situada justo a mis espaldas, que hoy, varios días después sigo pensando que carecía de inteligencia alguna.
La historia del robotcito entró buena por mis ojos, pero se iba destruyendo a través de mis oídos. La chica con deficiencias intelectuales vociferaba para toda la sala lo que iba sucediendo y eso de pronto me hacia odiar cada cosas que aparecía en la pantalla. De vez en cuando deseaba que la pantalla se quedara en blanco, solo para que ella dejara de hacer sus tontos comentarios.
Cuando estábamos a punto de suicidarnos, se me ocurrió devolverle el favor y con ayuda de mi amiga, comenzamos a describir cada cosa que sucedió. Creo que entendió, porque bajó la guardia, lastimosamente solo por diez minutos.
Por fortuna, la película era corta, como el cerebro de la chica, pero la rabia nos ha durado hasta ahora. Repito, el cine no es social, espero que aquella mujer pueda entenderlo alguna vez. Por mi parte prometo que la próxima vez que me encuentre en una situación similar no seré cortés.



martes, 17 de junio de 2008

1492/ Ropa sucia (sí, también es un cuento)

Dos palabras. Una sentencia. “No vuelvas”. Se lo susurró al oído mientras dormían y cuando se levantó, horas después que se había ido a trabajar, no estaba segura de qué tan real había sido ese sueño.
Sin importarle siguió allí. Se sirvió su habitual taza de café, y dejó el sobre de la mesa con las marcas oscuras de su trago mañanero. Más tarde tomaría otra siesta, leería una revista, se daría una ducha, comería y se acostaría dormir.
Cuando llegó la encontró nuevamente en la cama. Ella no se dio cuenta pero él le volvió a susurrar lo mismo todas las noches durante cuarenta días. No se veían, no se hablaban, prácticamente el único intercambio que hubo entre ellos eran esas dos palabras.
Un día de esos, cuando él llegó y la casa parecía la misma, sin embargo no lo era. Ella ya no estaba. Él solo supuso que se había ido, y continúo haciendo todo como en los últimos días donde el único momento en el que se daba cuenta de su existencia era por el espacio, más vale decir reducido, que ella ocupaba en la cama.Era lunes. Recogió las sabanas sin repararlas y las tiró a un canasto de plástico donde reposarían hasta el fin de semana. Encendió un cigarrillo, casi desorientado, mientras en la casa un silencio absoluto se apoderaba de todo, pero cuando miró a la ventana sintió su presencia. La buscó por todos lados, pero no tuvo éxito. Se sintió traicionado y culpó a su mente por el asunto, pero ella seguía allí, nunca se había ido, solo que el aún no había reparado en la ropa sucia.

martes, 10 de junio de 2008

1492/ De pie

Aquí me agarra la semana: enfermo. La verdad no ha sido la mejor semana de mi vida pero sigo de pie, y muy a pesar de la enfermedad y del resto, me siento bien. Todo el mundo me ha dicho que vendrán cosas mejores, y yo con todo lo incrédulo que soy, lo creo.
La vida, al margen de lo que yo haya dicho, es un proceso de ensayo y error. Nadie sabe qué nos tiene el destino preparado, por eso siempre logra sorprendernos. Ahora el momento de flaqueza se presenta como una oportunidad, que puede hacerme acelerar mis planes y que al mismo tiempo puede hacerme mucho más feliz de lo que fui. Simplemente ahora quiero ver todo como una pequeña piedra en el camino, que me ayudará a entender el porqué tomé ese camino, si frente a todo pronóstico no era el que más me favorecía.
Aquí estoy, completo y feliz. Aquí estoy. A mí alrededor todo sigue sucediendo igual y mi corazón comienza a asimilarlo. Los tropiezos nunca han sido un obstáculo para mí, y cómo antes lo dije, siempre se han convertido en oportunidades. Tengo fe (y a veces me digo ateo) de que así sucederá.
Mi garganta arde en fiebre, pero mi pensamiento se regocija con las nuevas ideas. Mi nariz congestionada apenas y me permite respirar, pero mi mente ya está maquinando nuevos planes para hacerme feliz. Mientras mi cuerpo se recupera de la gripe, mi alma cura las heridas que me dejó la tristeza hace unos días.Tengo una nueva oportunidad de comenzar, de hacer las cosas bien, aprovecharlas, y no me detendré hasta que lo logre.

martes, 3 de junio de 2008

1492/ No tomo Pepsi

Pepsi nos hizo un desaire. A estas alturas creo que todos estamos enterados de la polémica del comercial que minimiza, ridiculiza e insulta, nuestra selección de futbol. Yo, y Panamá entero, estamos indignados por el spot publicitario que deja mucho que decir de una marca con tanto respeto en todos lados. La verdad no es que nos importe mucho, pero creo que ella nos debe más a nosotros que lo que nosotros le debemos a ella (…un momento, no le debemos nada), para estar llevando a la realidad acciones como esta.
Yo no soy amante del futbol, ni siquiera sé cómo anda la selección, pero es totalmente no profesional que en la mente de algún creativo quepa hacer promoción de una marca a través de la burla de otro (en este caso nosotros), sin embargo es más vergonzoso que los directivos de la empresa estén de acuerdo con que esa es la publicidad que mejor se ajusta a sus intereses.
Por lo pronto decidí: no tomo Pepsi (ni sus derivados) más hasta que la empresa se retracte tan públicamente como su promoción PEPSIGOL se difundió. Me uniré a todos los grupos de Facebook que desprestigien su marca y haré saber a todos los que me rodean el tan repugnante comportamiento de Pepsi.
Ellos se escudan alegando que es un hecho fortuito, pero todavía no veo la “fortuitez” en un hecho, que antes de ver la luz pasó la probación de por lo menos tres personas. Por lo pronto, ellos sabrán que en Panamá no tomar Pepsi es más fácil que Argentina le gane a Panamá con uno más. Voy por mi Coca Cola.



martes, 20 de mayo de 2008

1492/ No es una queja

No quiero convertir este blog en solo protesta. La verdad, ese no es el ambiente que quiero dejar en este espacio, pero… ¿qué hace uno cuando está viendo que todas las cosas a su alrededor están cambiando (para mal) y no tienes ni siquiera una herramienta para modificarlo?
No me voy a quejar, pero es terrible ver cómo el combustible nos está empobreciendo. Los altos costos en los barriles de petróleo amenazan con traer de vuelta los medios de transporte arcaicos. Lo peor es que ahora lo del combustible tocó la energía (quiero ver qué tan lejos llegamos sin transporte ni electricidad). Estamos obligados a racionalizar, a no desperdiciar luz y a seguir pagando $128 por el barril de combustible, por pura especulación.
No me voy a quejar, pero ¿hay realmente un problema de escasez? O ¿qué es lo que está motivando este (absurdo) aumento indiscriminado, por hora, en los precios del combustible? Y si ese fuera el caso… ¿Por qué no se detiene la producción, por ejemplo, de vehículos con motor de gasolina? Si en algún momento vamos a quedarnos sin petróleo, ¿por qué seguimos programando nuestro mundo basados en su participación?
Casi todos sabemos que el problema del petróleo tiene más ribetes políticos que naturales. Este es un elemento natural, renovable, que mientras usamos está produciéndose bajo nuestros pies. Tal vez nunca se acabe, tal vez tengamos que lidiar con este problema eternamente. La pregunta es ¿si todos sabemos esto, porque ningún gobierno se levanta y lo dice?



martes, 13 de mayo de 2008

1492/Soy Feliz

No he desaparecido. Algunas cosas están cambiando en mí (debo decir mejorando). Algunas cosas están mejorando en mí. De alguna manera siento una alegría novedosa cercando mi entorno. Sí sé de qué se trata. Ustedes tal vez puedan intuirlo, aunque lo más probable es que ni siquiera lo llegue a insinuar. Pero estoy siéndolo.
Entonces he tomado dos semanas de descanso. No de descanso en realidad. Dos semanas libres. Para dejar un poco descansar al blog y de paso darme una oportunidad de disfrutar esa felicidad repentina, y vaya que lo he hecho. Sin embargo no puedo dejar de lado este espacio que de alguna forma también es mi felicidad y qué, además más, es un instrumento para potenciarla.
Soy feliz, lo proclamo, cómo mi más ferviente estado de ánimo. Prometo disfrutar de esta experiencia al máximo y aplazar mi felicidad tanto como pueda. Son tantas las cosas por las que me arriesgo a esa felicidad, que no temo decirlo.
Hay tantas extrañas, liquidas, condimentadas, insomnes, artísticas, solitarias, trágicas, dulces, solares y calientes formas en que me ha llegado estos últimos días, que me he decidido serlo, sin engaños, sin restricciones, ni prejuicios. La vida me quiere hacer feliz y yo me dejo hacer. Eso es suficiente motivo. Soy de los que no deja pasar oportunidades, menos ahora dejar pasar felicidades.
No hay más que necesite decir (aunque la verdad que no he dicho nada hoy), soy feliz y tengo planeado seguir siéndolo. No importa cuantas noches sin dormir me cueste eso.


martes, 22 de abril de 2008

1492/Hace calor...

La tierra está de celebración. Muchos han aprovechado el día para hacerse eco de la crisis global que estamos atravesando y vociferar en alto que el planeta la está pasando mal. Yo, realmente, he sido un poco escéptico sobre el tema. La verdad a veces he pensado, como ya he oído hablar a muchos, que lo del cambio climático es un embuste (Sí, por más que lo diga Leonardo Di Caprio me cuesta creerlo). Otras veces también se me ocurre pensar que es un proceso “natural” del planeta y en ese caso, no hay mucho que podamos/pueda hacer.
El asunto ha comenzado por otras cosas: las estaciones desaparecen y aparecen cuando les da la gana, las especies se esfuman a raíz de extrañas enfermedades y los casquetes polares se deshielan. Hay un miedo progresivo y eso, provocado o no, es de preocuparse. Si la naturaleza es una madre y está teniendo algún tipo de venganza con nosotros (…ta madre), pues tal vez lo que quiera es que hagamos las paces con ella. El asunto está en saber ahora qué tipo de reconciliación quiere ella.
En Panamá mientras hace un calor infernal, literalmente. (Aunque no sé si deba decir eso después que el Vaticano dijese, que en el infierno no hay fuego. Ellos saben de primera mano). Ahora resulta que es nuestra culpa. Lo peor es que fue un proceso sin reversión. Lo hecho, hecho está. Lo único trágico es que si los “expertos” tienen razón pronto acabaremos hambrientos, sedientos y con el agua hasta el cuello. Por si las moscas, cuida tu espalda y cuida a la tierra.

martes, 15 de abril de 2008

1492/Pfff...política

Casi ni me di cuenta y ya es invierno otra vez. El tiempo ya ni siquiera se detiene para decirnos hola. Creo que en eso andan pensando nuestros políticos. No sé cómo pasaba antes, pero desde las últimas elecciones, que fueron las primeras para mi, siento que la carrera por un puesto de elección popular no se ha detenido. Ahora resulta que todos quieren ser presidentes. Eso es algo difícil, cuando medio país sabe que ninguno es realmente competente para ese puesto.
No sé si será buena estrategia comenzar la campaña política tan temprano. Ellos dirán que sí pero a mí, por ejemplo, ya me está comenzando a hartar. Incluso, a veces hasta prefiero que “sus asuntos”, los resuelvan entre ellos, en lugar de estar haciendo públicas todas las “puñaladas por la espalda”. Qué tipo de confianza puedo tener yo en una señora, o un señor (para hacer misterioso el asunto), que hoy dice que me apoya y mañana es mi rival.
Lo que debiera convertirse en una carrera por buscar un líder de gobierno que pueda afrontar sin titubeos ni excusas todos los problemas que, de repente, le han aparecido a este país, hoy es un circo barato del que todo el mundo se burla, pero que igual participa. Hay votos a cambio de bolsas de comida. (¿Será comida Compita?)
Me da vergüenza, hay mucho juego sucio, y no creo que necesitemos eso. Lo peor es que no hay de dónde elegir. Mi recomendación: acuéstense a invernar y un mes antes de las elecciones despierten y comiencen a hacer campaña, tal vez así les haga caso.


miércoles, 9 de abril de 2008

1492/Toca y muere

La violencia en este país nos ha transformando en algo estadístico (uno de cada dos de nosotros se ha visto afectado por ella). Hasta hace solo un par de años yo me enorgullecía de decirle a cualquiera que no conociera Panamá, lo tranquilo y seguro que era, ahora no creo que pueda si quiera mentirles. Yo mismo el año pasado fui victima de ello, e inhabilitado como la mayoría tuve que someterme.
Afortunadamente tuve la suerte de poder contarlo, pero muchos de los que se han enfrentado a ella no han podido. La última victima, lamentable, un reportero gráfico, colega y amigo de muchos en este medio. Pero como en la mayoría de los casos, todo queda impune. Los asesinos muertos, pero de risa en su casa.
Cuando este Gobierno asumió las riendas del país, lo hizo con la promesa de que la seguridad iba a aumentar. Casi cuatro años después las cosas no solo no han mejorado, sino que empeoraron. Sin embargo, en lugar de estar buscando soluciones para disminuir la violencia, el "gran jefe" de la policía y el "funcionario mayor" del Ministerio de Gobierno y Justicia, debaten entre ellos, si se debe o no aceptar homosexuales en las filas de la policía (cómo si no hubiera ya muchos adentro).
Lo que sucede es preocupante. Con lo bien que nos está yendo, en este país no deberían pasar estas cosas. Lo peor, es que parece que no tenemos solución en nuestras manos. Hace falta que alguien termine de ponerse los pantalones antes que aparezca una epidemia de justicieros y se nos acabe el país.

martes, 1 de abril de 2008

1492/ Me tocaron el duro

Panamá está más caliente que nunca. El sol que soportamos hoy, no es el mismo de hace unos días y pues, a veces por más que estemos desnudos, no hay formas de pelear con el calor. Yo había encontrado una forma económica, práctica y sencilla de pelear contra eso, sin embargo el fin de semana, me di cuenta cómo cada vez más la inflación me está alejando de las cosas que disfruto.
Sucede que cada vez que un domingo me atacaba el calor, mandaba a comprar duros (si, esa magnifica invención, no sé si panameña, que consistente en jugo congelado), que se vendía en bolsitas plásticas por la módica suma de diez centavos y me refrescaba hasta el alma. Con un dólar yo podía comprar diez duros, pero ahora resulta que hasta los duros aumentaron de precio y ya no cuestan diez, si no quince centavos. Para comprar diez duros necesito cincuenta centavos más.
Hace días vengo notando que las cosas están cambiando en Panamá. He visto cómo sólo en el último año los precios de todo, alimentos principalmente, han ido cambiando. Pero tal vez no me había percatado tanto de cómo han cambiado las cosas hasta este domingo. Con eso de los duros, tocamos fondo.
La leche aumentó veinticinco centavos, la soda quince, la galleta cinco, el batido en el parque veinticinco centavos también y ni hablar de la gasolina.¿A dónde vamos a llegar? Amaba los días cuando era niño y que con veinticinco centavos hacíamos una fiesta con dulce, boquitas y piñata, para siete personas. Esos días parece que ya no volverán.




miércoles, 26 de marzo de 2008

1492/Mi diablo rojo (No es otro post religioso)

No tengo ningún mal rato en mente de la época en que viajaba en bus, más allá de ir guindado en la puerta, que se me haya roto el pantalón con un alambre salido de uno de los asientos (justo antes de una entrevista) o del día que me subí como a las doce y media de la noche en uno donde el conductor parecía tener cinco años menos que yo (que tendría 20) y llevaba como siete pavos que fumaban sustancias extrañas en la parte de atrás mientras alentaban al chofer a aumentar la velocidad (eso sí, hicimos el recorrido en un tercio del tiempo). Pero esos eran tiempos en que hacerlo costaba solo quince centavos, y las trivialidades por ese precio parecían un premio. Sin embargo, cuando se subió el precio a veinticinco centavos (4 dólares adicionales al mes para una persona que solo lo usa de ida y vuelta, y que es más del uno por ciento del salario mínimo), se hizo con el compromiso de que mejorarían, cosa que no se ha cumplido ni en los sueños de los dirigentes del transporte, pero que está costando lagrimas que ahora viven regadas en el asfalto.
El transporte público no es un negocio. Si no les resulta rentable, vendan sus cupos, vendan sus buses, dedíquense a vender gasolina (que ahora es más costosa que el oro) y dejen que alguien, que en verdad quiera, tomar las riendas de esto. Mis buenos modales me impiden decir lo que deseo para los transportistas, pero la intención es lo que cuenta. Sé que todos añoramos el día en que nos llegue un sistema digno de transporte público.


martes, 18 de marzo de 2008

1492/ Échenme agua bendita

Tengo serios problemas con la semana santa (en realidad creo que mis problemas son más con la iglesia, que se tambalea estos días, mientras el “devulfren” anda haciendo de las suyas por allí) y ahora que estoy en ella, no sé realmente si deba tomar en cuenta todo lo que no hacia cuando era un niño.
Ahora me avergüenzo, pero hubo momentos en que temía vivir el resto de la vida con rabo y orejas de chimpancé, colita de sirena o de cortar un árbol porque saldría sangre, pero ahora me da más miedo acercarme a cualquier culto religioso porque puedo salir con el cerebro lavado o un tatuaje con tres seises.
Hay poco que entiendo de esto, porque muchas veces en casa, nuestra idea era ir a la vigilia del “sábado de gloria”, solo para obtener nuestra ración de “agua bendita” para el resto del año.(Cosa que nos serviría para… ¿repeler vampiros?¿Ahuyentar la casa de tuliviejas?¿Calmar la sed?)
Si le digo esto a mi abuela dirá que me acuerde de lo que nos pasó a mi familia un día de viernes santo, (cuando mi papá, mi mamá y yo, casi nos ahogamos en un río) por tentar al diablo en una fecha sagrada y, encima, no hacerle caso de no salir. (Por cierto, casi nos morimos aquella vez)
He quedado totalmente desamparado de culto y eso me da cierta nostalgia. Lo peor es que no tengo un plan “B” para contrarrestarlo. ¿Me puedo volver religioso por unos días? Quiero ver cómo salen los chorros de sangre de un palo de mango que tenemos en el patio, mientras trepado en él me convierto en mono.



martes, 11 de marzo de 2008

1492/ Me voy a quemar en el infierno (por este post)

El vaticano acaba de condenarme al infierno. Yo que creía que por no matar al tipo que se robó al amor de mi vida y dejar propina a los meseros groseros estaba en cielo, casi me voy de bruces con la sorpresa. A Benedicto 16 se le ocurrió la brillante idea de reorganizar la lista de pecados. Según esta reedición de “Los Mandamientos” transcritos por Moisés, en el año de 1260 a.c., la contaminación ambiental, las drogas, la manipulación genética, experimentos en las personas, amasar fortuna y las desigualdades sociales, que antes eran simples excusas o modas, pasaron a formar parte de los nuevos pecados condenados por la Iglesia Católica. Pobre Bill Gates. Pobre Dolly. Pobre Amy Winehouse. (Aunque creo que ellos no son católicos).Hace rato que vengo pensando en lo “mucho” que trabaja la iglesia. El año pasado me sorprendió (léase con ironía) cuando salió a vociferar que el limbo no existe (gran avance para la humanidad). Luego salieron a condenar como faltas graves a las leyes de tránsito y para rematar, terminando el año, volvieron a permitir las misas en Latín en todo el mundo (aquí caen los globos y las serpentinas).Yo no sé si en realidad ese es el trabajo de la iglesia, pero yo apostaría más alto y dejaría de estar perdiendo el tiempo en trivialidades. No veo que hacen nada por acabar con las guerras, tratar de unir las religiones o exigir los derechos de los menos favorecidos, y principalmente, por “limpiar la casa”, que no está tan bendita como nos hacen creer.


martes, 4 de marzo de 2008

1492/ En el dos mil

A finales de los ochenta, cuando ya comenzaba a tomar conciencia de la vida, la gente hablaba mucho del dos mil, el año en que supuestamente todo seria revelado. Recuerdo, ahora con ternura, cómo en ese entonces yo creía que en ese año, por fin se revelerían los extraterrestres: llegarían con sus enormes naves, bajarían por sus interminables escaleras y nos hablarían con nosotros. En ese momento yo creía que en el dos mil los autos volarían, las calles rodarían como las escaleras eléctricas y nos teletransportaríamos. En ese momento todo iba a ser diferente.
A veces, también tenía miedo de que en el dos mil se acabara el mundo. ¡En el dos mil va a pasar! Realmente, en los noventa hubo muchas veces en que pensamos que sucedería, sobretodo con los dos eclipses de sol que ocurrieron en esa década. Aun está fresco en mi mente los reportajes con el fondo de “carmina burana” donde anunciaban que el eclipse traería el fin. Eso según Nostradamus.
Curiosamente, cuando estábamos por entrar al dos mil, ya todas esas ideas habían desaparecido de mi mente, estaba por cumplir diecisiete años, y había asumido una postura más realista de las cosas. Recuerdo como en nuestro brindis de año nuevo yo bromeaba burlándome de mis vecinos, que por el miedo del Y2K, tenían la casa abarrotada en cajas con botellas de agua y provisiones. (…)
Estas cosas vinieron a mi mente ayer mientras corría. A veces creemos que el mundo se nos acaba pronto, pero para mi el mundo dejó de acabarse en el dos mil.

martes, 26 de febrero de 2008

1492/La muerte del reggae


Eran las 11:42 p.m., cuando recibí un mensaje de Denise (mi mejor amiga).“Dice ke mataron a danger”. Ya todos deben saber la historia. Para Denise, Danger Man era un ídolo, algo que mucha gente tal vez no entendía. Yo, aunque lo había escuchado, fue a través de ella que tuve el descubrimiento. Recuerdo un día que nos fuimos a la playa, con un CD promocional de él, que solo tenía seis canciones. Masacre. Al final del día ya me sabía todas las canciones, además de haber sumado una gran enseñanza (“A tu chica no le estés comprando celular, porque tu no sabes a quién ella está llamando”).
El día que lo mataron Denise estaba tan en shock que necesitaba ver con sus propios ojos que estaba muerto. Dos palabras suyas, con su vocecita quebrada, bastaron para convencerme y casi media hora después estamos allí, como con otras 400 personas más. Habían matado al “man del ghetto” y eso había que verlo.
Mientras toda clase de olores revoloteaban a nuestro alrededor, caí en cuenta. Realmente había muerto. En mi mente pensaba que con el también había muerto el reggae en español. Danger era tal vez el único artista que no se dejó seducir por el reggaetón, el era más amante de las raíces jamaiquinas y defendía el “dancehall”. Prefirió quedarse con el ritmo de los barrios. Quisiera equivocarme, pero realmente no queda ningún exponente digno. Me quedo con algo que vi en un programa anoche: “los que querían matar a Danger Man lograron lo contrario, porque ahora es inmortal”.Respects, Danger.