Mostrando entradas con la etiqueta eldioni. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta eldioni. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de abril de 2010

Ojos como esos


El reloj despierta entre mis suspiros y señala que hay más de una manera de que aparezcas.
Los recuerdos de tu boca, de tu risa, de tu pelo y de tus ojos zigzaguean en mi cuerpo provocándome efervescencia.

Cuando digo que me gustas me gustas más. Cuando pienso que me gustas se abre un vacío en mi corazón y aparecen entre las luces de mis dedos emociones que tienen un nombre concreto. Eres tú, y nadie más, quien ocupa ahora mis pensamientos, mis miradas, mis sueños, mi poesía, mi corazón.

Eres tú, y quién lo diría, quien permanece más allá de las palabras y las realidades, como si antes de conocerte hubiese vivido otra vida y ahora que apareciste te has convertido en un sueño constante del que no logro, ni quiero, despertar.

Si esto es sólo un sueño no me despiertes, déjame viviendo aquí, no me importa vivir una vida en la que tú no existas, porque ya no sé qué es la vida sino tengo unos ojos como los tuyos conmigo.

Mírame toda la vida.

Siento cosquillas


Intranquilo. No sé si esa es la palabra. Soy como un cuento que nunca termina, cuando me pierdo en los rizos de tus pestañas tratando infructuosamente de buscarte defectos. Pareces ser la perfección hecha dos ojos.
A veces también soy como el mar, desembocando siempre en tus orillas. Pero también soy como un eclipse, cubierto por tu recuerdo a medianoche, de día, y a esta hora en la madrugada.
Ya no encuentro la paz si no es en tus ojos. Ya no encuentro vida si no es en tu nombre, que se han convertido en mi testamento, en mi religión y en mi columna vertebral. Que, como nunca antes, se ha perpetuado en mi razón a causa de tus besos (hacerme creer lo contrario es imposible).
Quisiera quedarme pegado en tu boca y que mis besos dijeran las cosas que siento. Quisiera invernar en tu mirada y que tus ojos solo pudieran ver cuánto te quiero. Me gustaría inundar tus palabras y que tu boca solo hablara de mí.
Y ahora, mientras escribo este verso comienzo a sentir en mi cuello tu sonrisa infinita que siempre logra hacerme feliz; y como ahora, y como nunca, he vuelto a comprender que eres tú, a quien necesitaba aquí.

lunes, 8 de septiembre de 2008

1492/ Hijo de la gran Google

Aunque estuve a punto de ser adoptado por la Gran Madre Yahoo, tengo que aceptar que soy hijo de la generación Google. No puedo negarlo, me delata el Gmail, el Blogger, el iGoogle, Docs, GoogleCalendar, Earth, Youtube, GoogleNews y ahora Chrome. El gran nuevo nuevo imperio se ha construido en solo 10 años (que en este momento cumplen ¡Felicidades!). Son una empresa real (tal vez) sin comparación existente, basada en algo por lo que quince años atrás nadie hubiera dado un centavo, y que puso a temblar a grandes de la industria tecnológica (como Microsoft).
No pasa un día en que no deje de sorprenderme. Todavía muchas personas no se enteran de lo poderosa que es la empresa. Mi ejemplo más ilustrativo es el de aquellas personas que aun piensan que Internet es Google (por eso no me sorprende para nada que hayan sacado su propio navegador). La empresa es (o debo decir era, con todo lo que realmente ahora es) simplemente un buscador, de todo lo que hay en la web no la web en sí, pero viendo todo lo que hacen a veces da hasta temor. Realmente puede que no haya límites, lo último que leí es que la empresa lanzó su propio satélite al espacio.
¿Qué hace un buscador on line lanzando un satélite? Pues para responder esa pregunta habría que recitar diez años de logros, y logros, y logros (más millones, millones y millones {de dólares}).
No, a Google le tomó un par de días más que a Dios tener control del mundo, pero lo está logrando. ¿Qué será lo próximo?.