miércoles, 2 de julio de 2008

1492/ Cine y necia

Tengo un aprecio especial por el cine. Por el buen cine, por el cine malo, por las películas en general. Siempre he dicho que asistir a ver una película no es una actividad social ni mucho menos romántica, pero hay personas, creo que sobre todo en esta ciudad, que se empeñan en querer transformar mi afirmación. Claro que sin éxito.
El fin de semana fui con mis amigos a ver la película del simpático Wall-E, pero que no pude disfrutar por la exhaustiva participación de una narradora situada justo a mis espaldas, que hoy, varios días después sigo pensando que carecía de inteligencia alguna.
La historia del robotcito entró buena por mis ojos, pero se iba destruyendo a través de mis oídos. La chica con deficiencias intelectuales vociferaba para toda la sala lo que iba sucediendo y eso de pronto me hacia odiar cada cosas que aparecía en la pantalla. De vez en cuando deseaba que la pantalla se quedara en blanco, solo para que ella dejara de hacer sus tontos comentarios.
Cuando estábamos a punto de suicidarnos, se me ocurrió devolverle el favor y con ayuda de mi amiga, comenzamos a describir cada cosa que sucedió. Creo que entendió, porque bajó la guardia, lastimosamente solo por diez minutos.
Por fortuna, la película era corta, como el cerebro de la chica, pero la rabia nos ha durado hasta ahora. Repito, el cine no es social, espero que aquella mujer pueda entenderlo alguna vez. Por mi parte prometo que la próxima vez que me encuentre en una situación similar no seré cortés.



martes, 17 de junio de 2008

1492/ Ropa sucia (sí, también es un cuento)

Dos palabras. Una sentencia. “No vuelvas”. Se lo susurró al oído mientras dormían y cuando se levantó, horas después que se había ido a trabajar, no estaba segura de qué tan real había sido ese sueño.
Sin importarle siguió allí. Se sirvió su habitual taza de café, y dejó el sobre de la mesa con las marcas oscuras de su trago mañanero. Más tarde tomaría otra siesta, leería una revista, se daría una ducha, comería y se acostaría dormir.
Cuando llegó la encontró nuevamente en la cama. Ella no se dio cuenta pero él le volvió a susurrar lo mismo todas las noches durante cuarenta días. No se veían, no se hablaban, prácticamente el único intercambio que hubo entre ellos eran esas dos palabras.
Un día de esos, cuando él llegó y la casa parecía la misma, sin embargo no lo era. Ella ya no estaba. Él solo supuso que se había ido, y continúo haciendo todo como en los últimos días donde el único momento en el que se daba cuenta de su existencia era por el espacio, más vale decir reducido, que ella ocupaba en la cama.Era lunes. Recogió las sabanas sin repararlas y las tiró a un canasto de plástico donde reposarían hasta el fin de semana. Encendió un cigarrillo, casi desorientado, mientras en la casa un silencio absoluto se apoderaba de todo, pero cuando miró a la ventana sintió su presencia. La buscó por todos lados, pero no tuvo éxito. Se sintió traicionado y culpó a su mente por el asunto, pero ella seguía allí, nunca se había ido, solo que el aún no había reparado en la ropa sucia.

martes, 10 de junio de 2008

1492/ De pie

Aquí me agarra la semana: enfermo. La verdad no ha sido la mejor semana de mi vida pero sigo de pie, y muy a pesar de la enfermedad y del resto, me siento bien. Todo el mundo me ha dicho que vendrán cosas mejores, y yo con todo lo incrédulo que soy, lo creo.
La vida, al margen de lo que yo haya dicho, es un proceso de ensayo y error. Nadie sabe qué nos tiene el destino preparado, por eso siempre logra sorprendernos. Ahora el momento de flaqueza se presenta como una oportunidad, que puede hacerme acelerar mis planes y que al mismo tiempo puede hacerme mucho más feliz de lo que fui. Simplemente ahora quiero ver todo como una pequeña piedra en el camino, que me ayudará a entender el porqué tomé ese camino, si frente a todo pronóstico no era el que más me favorecía.
Aquí estoy, completo y feliz. Aquí estoy. A mí alrededor todo sigue sucediendo igual y mi corazón comienza a asimilarlo. Los tropiezos nunca han sido un obstáculo para mí, y cómo antes lo dije, siempre se han convertido en oportunidades. Tengo fe (y a veces me digo ateo) de que así sucederá.
Mi garganta arde en fiebre, pero mi pensamiento se regocija con las nuevas ideas. Mi nariz congestionada apenas y me permite respirar, pero mi mente ya está maquinando nuevos planes para hacerme feliz. Mientras mi cuerpo se recupera de la gripe, mi alma cura las heridas que me dejó la tristeza hace unos días.Tengo una nueva oportunidad de comenzar, de hacer las cosas bien, aprovecharlas, y no me detendré hasta que lo logre.

martes, 3 de junio de 2008

1492/ No tomo Pepsi

Pepsi nos hizo un desaire. A estas alturas creo que todos estamos enterados de la polémica del comercial que minimiza, ridiculiza e insulta, nuestra selección de futbol. Yo, y Panamá entero, estamos indignados por el spot publicitario que deja mucho que decir de una marca con tanto respeto en todos lados. La verdad no es que nos importe mucho, pero creo que ella nos debe más a nosotros que lo que nosotros le debemos a ella (…un momento, no le debemos nada), para estar llevando a la realidad acciones como esta.
Yo no soy amante del futbol, ni siquiera sé cómo anda la selección, pero es totalmente no profesional que en la mente de algún creativo quepa hacer promoción de una marca a través de la burla de otro (en este caso nosotros), sin embargo es más vergonzoso que los directivos de la empresa estén de acuerdo con que esa es la publicidad que mejor se ajusta a sus intereses.
Por lo pronto decidí: no tomo Pepsi (ni sus derivados) más hasta que la empresa se retracte tan públicamente como su promoción PEPSIGOL se difundió. Me uniré a todos los grupos de Facebook que desprestigien su marca y haré saber a todos los que me rodean el tan repugnante comportamiento de Pepsi.
Ellos se escudan alegando que es un hecho fortuito, pero todavía no veo la “fortuitez” en un hecho, que antes de ver la luz pasó la probación de por lo menos tres personas. Por lo pronto, ellos sabrán que en Panamá no tomar Pepsi es más fácil que Argentina le gane a Panamá con uno más. Voy por mi Coca Cola.



martes, 20 de mayo de 2008

1492/ No es una queja

No quiero convertir este blog en solo protesta. La verdad, ese no es el ambiente que quiero dejar en este espacio, pero… ¿qué hace uno cuando está viendo que todas las cosas a su alrededor están cambiando (para mal) y no tienes ni siquiera una herramienta para modificarlo?
No me voy a quejar, pero es terrible ver cómo el combustible nos está empobreciendo. Los altos costos en los barriles de petróleo amenazan con traer de vuelta los medios de transporte arcaicos. Lo peor es que ahora lo del combustible tocó la energía (quiero ver qué tan lejos llegamos sin transporte ni electricidad). Estamos obligados a racionalizar, a no desperdiciar luz y a seguir pagando $128 por el barril de combustible, por pura especulación.
No me voy a quejar, pero ¿hay realmente un problema de escasez? O ¿qué es lo que está motivando este (absurdo) aumento indiscriminado, por hora, en los precios del combustible? Y si ese fuera el caso… ¿Por qué no se detiene la producción, por ejemplo, de vehículos con motor de gasolina? Si en algún momento vamos a quedarnos sin petróleo, ¿por qué seguimos programando nuestro mundo basados en su participación?
Casi todos sabemos que el problema del petróleo tiene más ribetes políticos que naturales. Este es un elemento natural, renovable, que mientras usamos está produciéndose bajo nuestros pies. Tal vez nunca se acabe, tal vez tengamos que lidiar con este problema eternamente. La pregunta es ¿si todos sabemos esto, porque ningún gobierno se levanta y lo dice?