domingo, 17 de agosto de 2008

¿La guerra de los mundos?

Las últimas semanas han estado plagadas de notas interesantes sobre el mundo sobrenatural, que aunque a mí personalmente me dejan muchas dudas, es impresionante el despliegue que se les da en internet, captando la atención de cadenas como CNN y FOX News.


Primero fue el “Monstruo de Montauk”, que vio la luz desde el sitio Gawker, quien afirmaba que la extraña criatura fue fotografiada por unas camareras en las costas de Montauk, Nueva York. De allí se comenzó a especular que si era un dinosaurio, un extraterrestre, un experimento genético del Gobierno de los Estados Unidos (cuya oficina del Departamento de Agricultura, por desgracia muy cerca de allí, tuvo que pronunciarse alegando que no tenían vela en ese asunto).
Las conjeturas sobre la dichosa criatura lo explican diciendo que es un mapache despellejado, pero antes de que se le hicieran los estudios respectivos el cuerpo desapareció porque supuestamente un policía se lo llevó para venderlo a un artista, que viendo el interés de la gente en él, decidió convertirlo en una obra de arte.
Un bosquejo hecho sobre la imagen parece ser lo más cercano posible a la realidad publicada en el sitio Animachina.com.
El segundo visitante extraño ha sido el mismo chupacabras, que supuestamente fue visto y filmado por dos policías de de la ciudad de Cuero, Texas. Ellie Carter y Brandon Riedel, grabaron el video que muestra un de cabeza grade, dientes grandes, piernas cortas y la frente comprimida hacia atrás, muy parecido a un coyote corriendo por un camino.
El video fue analizado por algunos científicos y estos solo lograron decir que se trata de una extraña mezcla entre coyote y lobo. Según los policías, lo que vieron debe ser el misterioso ser, ya que los ataques en esa área son de tal magnitud, que Cuero es considerada la "capital mundial del chupacabras" (¿¿??).
Aquí el video y a los policías hablando.





Lo último fue la supuesta captura de Pie Grande (Big Foot, para los que lo conocen en inglés). Matt Whitton y Rick Dyer anunciaron ante la prensa en California, que lo encontraron en los bosques de Georgia, Estados Unidos y luego lo pusieron en un congelador.
Para hacer creíble su historia mostraron registros de ADN y fotos donde se ve un ser similar a un mono, de pelo rojizo, de unos 2,30 metros de alto, 249 kilogramos de peso, y pies de 40 centímetros de largo.
Los científicos criticaron el hecho de que no se ofreciera más información al respecto, y dijeron que un análisis de ADN no es suficiente para probar la existencia del ser. La mayoría cree que sólo se trata de un disfraz con unas tripas arriba.
Lo más graciosos es que Curt Nelson, científico de la Universidad de Minnesota que realizó los análisis genéticos, dijo que una de las muestras es de humano y la otra tiene un 96% de similitud con el ADN de una zarigüeya.
Como dicen por allí, amanecerá y veremos que fue de estos supuestos monstruos, o simplemente otros hoaxes de la web.

domingo, 10 de agosto de 2008

Error: ASDF

Leo a diario los periódicos de Epasa, pero hoy me he encontrado con una sorpresa muy graciosa: En la web del diario Crítica hay una noticia titulada ASDF, el contenido es el mismo que el del titular. Mi suposición es que el WebMaster se quedó dormido porque el origen de la noticia es 04:19:36 AM y la hora que es 01:12pm y no lo quitan. Que alguien lo despierte.



martes, 5 de agosto de 2008

1492/ Las cosas que nunca dije

Me he caracterizado por ser sincero. Mucho, de sobra, en demasía, de más. Eso no siempre es bueno, no para mí, claro, para mí siempre está bien, porque aunque mucha gente dice que lo agradece, me consta que no es cierto. Nadie quiere que le sean sincero cuando vas a criticarle o estar en contra.
He sido sincero por ejemplo en la Universidad y me gané el odio de mucha gente. En mi casa lo he sido otras tantas veces y aunque no lo soporten, no pueden escoger largarme de su vida. Con mis amigos, lo soy un poco más. Con unos en mayor grado que otros.
Pero resulta que haciendo el recuento me doy cuenta que no he sido tan sincero como hubiera querido, sino que he sido sincero en ocasiones donde no me importa herir susceptibilidades. Me quedo pensando que hay cosas muy fáciles de decir: "no me gustas", "así no va a funcionar", "no te soporto", "Eres mucho para él", "hoy no”, “te detesto (sí, a ti te detesto)", "bruta", “me siento solo”, "me avergüenzas", "en serio, me gustas mucho y quisiera que esto fuera más formal" o "me alegro de tu elección", “necesito ayuda”, “no”, “escúchame”.
Las cosas que no llego a decir a veces me pesan, porque están allí siempre queriendo salir a flote. En cada oportunidad un nuevo intento, y aunque lo más probable es que en algún momento lleguen a salir, muchas permanecen años revoloteando en mi lengua esperando que yo las libere. No me cuesta que salgan porque como dije muchas de esas frases son una carga, solo que toman tiempo en madurar y salir.




martes, 15 de julio de 2008

1492/Etiquétame

Tengo la habilidad de reconocer la historia de la gente con solo mirarlos. Más que todo la uso para saber cuan inteligentes son las personas, porque detesto la gente descerebrada. No me llevo chascos, lo que veo es lo que es. Mentiroso, cochino, vulgar, infiel, bruta, pervertido, enferma, incapaz, lento, idiota, mormón.
Eso me sirve para hacer la selección que según la vida debería hacer la naturaleza. Puedo ver las más profundas perversiones de la gente en sus ojos, saber su historial sexual por el número de parpadeos por minuto, su educación por la forma en que mueven los labios y cuánto se asea por la separación que hay entre sus cejas.
No conozco a nadie que me haya dado una primera impresión mala y que después la haya cambiado. Soy de los que dicen sí a las primeras impresiones, porque así me ha funcionado. Ando haciendo “tags” por la vida sin que nadie me controle y me gusta. ¿Quién me puede decir que está mal etiquetar a un político como “anormal”, cuando es lo mejor que se le puede decir, o llamar a un compañero lujurioso “enfermo”, cuando no encuentras una palabra más acorde para su comportamiento?
Tengo que decirlo antes de terminar, no me gusta que me etiqueten. Por la sencilla razón de que todo el mundo cree hacerlo de la forma correcta, pero no tienen la menor idea de lo que hacen. No soy un sujeto etiquetable, pero si por algún razón yo me topara un día a mi mismo por la calle, al pasar a mi lado, me miraría de reojo y murmuraría para mi “perfecto”.



jueves, 10 de julio de 2008

1492/ Esas malditas diez

Es oficial, tengo diez libras de más. Yo, el tipo con el metabolismo más fenomenal del planeta, me declaro con problemas de peso. No sé cuando sucedió ni cómo. Mentira. Si sé cuando sucedió y cómo. Y como y como y como, y por eso aumenté.
Siempre he sido flaco. Muy flaco para algunos gustos, y siempre me recomendaban que aumentara un par de libras, y yo pensaba que sí, que unas libritas no son nada, pero ahora que está sucediendo de verdad, me doy cuenta que no, que sencillamente no me interesa. Dejé de hacer ejercicios por unas semanas, y prácticamente me he convertido en un gigantesco menjunje de libras.
El asunto es grave. No se trata de un par de libras que pueden disimularse fácilmente, se trata de que mi cuerpo está experimentando toda una metamorfosis. Me cuesta hacer movimientos rápidos de cintura, no quepo por los lugares adecuados y, lo peor, el 80% de mis pantalones, ya casi no me quedan.
Soy talla 30 desde hace cinco años y no pienso aumentar una talla más, en realidad me rehúso. Subir de medida, sería darle la batalla a la obesidad. Primero sería el 32, luego 36, al final tendría que mandar a hacer mis pantalones con un sastre, porque no habría talla que atajara mi gordura.
Así que “diez libras” les declaro la guerra. Prometo ponerme al día en mis ejercicios y cerrar la boca, porque ese es mi gran pecado, amo la comida por sobre todas las cosas. Ahora, sobre mi guerra, solo necesito un mes. Denme un mes, de puro sudor, y esas diez toneladas serán historia.